Cómo puedo convertir clientes en reales seguidores de mi negocio.

Crear un producto, una marca y comercializar un negocio es una tarea difícil pero que en cierta medida es controlable por la empresa. La respuesta que cada producto recibe entre los consumidores, realmente da vértigo. Desde mi punto de vista, no podemos hablar de éxito hasta que los clientes se sientan como reales seguidores de la marca. En un contexto de mercado saturado por una multitud de competencia, vamos a exponer las mejores armas que tenemos para captar y convencer a los clientes para que compren y repitan e incluso convertirlos en verdaderos seguidores.

En estas líneas vamos a resumir los 5 pilares en los que se basa el éxito de un buen negocio.

Comercializar un producto que cubra una necesidad.

Los clientes reaccionan mejor a los productos que cubren una necesidad biológica básica como son comer, beber, dormir, protegerse y relacionarse con otras personas. Todos los productos y servicios tienes una relación directa o indirecta con alguna de estas necesidades básicas. Cuanto más directo sea el vínculo entre el producto y la necesidad biológica, más fácil es que se produzca la venta, el ejemplo más común es la alimentación. Sin embargo, cuando existe esa demanda directa, las empresas se encuentran con problemas de saturación del mercado y de falta de visibilidad.

Segmentar al máximo el cliente

Para poder ser visible, lo mejor es llegar a los clientes con medios de masa, lo que requiere un enorme esfuerzo financiero. Sin embargo, una forma de conseguir ser visible en el mercado, con medios financieros reducidos, es la segmentación de los clientes. La segmentación requiere primero de una búsqueda de información sobre el producto, sus usos, su percepción por parte de los clientes y qué relación existe entre los clientes y el producto. En segundo lugar, necesitamos una reflexión profunda sobre cómo el uso y los beneficios del producto  pueden conectar con los valores, las costumbres y las necesidades de los clientes.

Utilizar el canal de distribución que más entienda el cliente.

Una vez que el producto existe, debemos ser capaces de acercarnos al cliente. El canal de distribución es el punto de encuentro físico entre el producto y cliente. Errar en el canal de distribución supone que el cliente no busque el producto y no lo compre. Debemos analizar dónde el cliente quiere encontrar ese producto y preparar al canal para saber cómo realizar la venta.

Comunicar un mensaje que relacione la necesidad con el producto.

Un buen producto es una condición necesaria pero no suficiente para captar la atención de los clientes y que lo recomienden. Los mercados están llenos de buenos productos que vienen de todos rincones del planeta. El cliente se fijará sólo en los que ven y entienden. Debemos facilitar al máximo esa relación entre producto y necesidad básica, con un mensaje claro que facilite el recuerdo  y la prueba.

Utilizar técnicas de comunicación que promuevan el boca a oreja.

Como hemos comentado, los productos necesitan ser visibles cuanto más mejor. La publicidad, las relaciones públicas y los vendedores son herramientas que permiten que el público conozca, reconozca y quiera probar ese producto. La prueba permite que el cliente hable y pueda recomendar su uso. Cuanto más se recomienda más se vende, es lo que llamamos “el vendedor silencioso”. En nuestra agencia promovemos la comunicación boca a oreja con estrategias que  promueven el uso y la recomendación del producto.

La experiencia y el conocimiento son la mejor arma que podemos ofrecer a nuestros clientes para que contraten campañas de comunicación que repercutan en ventas. Si quieres más información sobre nuestras campañas de comunicación ponte en contacto con nuestro equipo.

 

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